GUÍA RÁPIDA PARA LOS NIÑOS A LOS QUE LES REGALAN DROGAS #1‏

Por RDO

Soy un niño bueno, estudié en un colegio religioso y he ido a misa todos los domingos, hasta que descubrí el placer de vaguear en calzoncillos el día del señor. Ahora me dedico a la vida bohemia, mezclada con algo de historias rockanrolescas y vida de familia.

Hablando de familia, el jueves pasado estaba en casa con un amigo, bebiendo unas cervezas antes de ir a un conciertaco. Hasta ahí todo normal, ahora os comento que vivo en casa de mi madre y que me lavan los calzoncillos. Todo seguido os debería comentar la verdadera razón de esta historieta, debería empezar con una breve descripción de la tarde, el tiempo que hacía, quien estaba en mi casa, lo que pasaba por mi joven mente en esos momentos y luego poco a poco crearía un climax perfecto para soltar la clave del cuento.

Mi madre me dio una bolsa de 20 pavos de hierba.

Vamos a dejarnos de tonterías, esa es la anécdota, mi madre me regaló una bolsa de marijuana, de una variedad ciertamente potente he de añadir.
Empecemos pues con las opciones que tenemos frente a un regalo de tal calibre, por un lado pude cogerlo, ir al concierto y fumarlo todo, pero no soy tan hijo de la droga. Así que os contare como he invertido ese oro verde.

El día después, que era viernes, no me apetecía salir así que me quedé en casa, invité a algún amigo, pedimos pizza. Con la pizza dentro de la guarida nos encendimos un par de soldados de la psicodeliciosidad y pusimos dentro del reproductor de DVD el film de vuestras más locas alucinaciones, ‘El Laberinto’.

Esta película está protagonizada por Jennifer Connelly y David Bowie, es de 1986, está repleta de goblins y criaturas extrañas y es una pasada. Lo que sucede es que la película es como la guía de tu volada, a medida que la magia verde se apodera de tu mente, la película te ayuda a ir a los lugares más sensacionales y extraños. Aparecen pequeños goblins, algunos buenos que te indican el camino. Digamos que si la experiencia sale bien mientras ves la película te crees ser el protagonista y la película es tu camino a la iluminación psicodélica. Cuando el camino se hace monótono ahí está David Bowie para ayudarte y se marca unas canciones que si tu estado es el correcto te harán alucinar de lo lindo.

Una advertencia: en ocasiones el tiempo y el espacio pueden variar, no os alteréis, mantened la calma, es todo parte del viaje.

De la bolsa verde al final de la noche quedó más bien poco, lo que quedó lo regalé, contribuí a más experiencias deliciosas.

Se dice en la cultura basura popular que visionar El Mago De OZ (1939) mientras se escucha Dark Side of the Moon de Pink Floyd es también un viaje brutal, todavía no lo he probado, pero este fin de semana parece apropiado.

Disfrutad de las drogas regaladas, no tengáis miedo.

Alguien quiere camisetas?

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