LO DE PLAYGROUND SOBRE LA MALA EDUCACIÓN CONCIERTIL NO ES VERDAD DEL TODO

XX en Madrid

Por MAGIC N

Varando en Twitter encontré un link a un artículo de un tío de PlayGround que escribía sobre la mala educación del público que fue a ver a The XX en Madrid y de ahí empalmaba con una teoría apocalíptica de como la música en España va a morir para convertirse en un bien de consumo insustancial y esas cosas.

http://www.playgroundmag.net/musica/articulos-de-musica/columnas-musicales/es-maleducado-el-publico-que-va-a-los-conciertos-en-espana

Leérsuslo para una mejor comprensión del testo

Bien. Aquí es donde entro yo para intentar dar una segunda opinión y decir que todo saldrá bien y que sinceramente, la cosa no es tan grave ni todo es tan horrible como dice el tío ese. Es más, creo que su argumento tiene varios agujeros importantes.

Para empezar, el concepto de concierto de The XX en una sala considerablemente tocha como La Riviera es una contradicción. Un grupo sobre el silencio y la fragilidad y las emociones sutiles y esa mierda, NO puede tocar en una discoteca de decoración Marbellí-circa-1986 con una capacidad de más de 2000 personas. No tiene ningún sentido, y, obviamente, no va a funcionar y la experiencia no será la que debería/se espera.

El paraíso según Jesús Gil

Ahí está el fallo número uno. Pasemos al fallo número dos que quizá sea el más importante.

En mi experiencia conciertil madrileña durante mi adolescencia, la mayoría de chows a los que fui (y a los que van los grupos medianamente conocidos) fueron en sitios con aforos de más de 1000 personas tipo La Riviera, la Sala Heineken, Joy Eslava, la Sala Caracol, o incluso fui una vez al Palacio de Vistalegre, a donde decidí no retornar jamás.

En España hemos creado un abismo absurdo entre el espectador y el grupo. Los escenarios están un metro por encima de nuestras cabezas, los grupos tocan y luego tienen que huir backstage, y no ves a ningún miembro tomándose una cerveza en la barra del bar o mezclándose con la plebe. Y no estoy hablando de grupos como los Rolling Stones, sino de gente razonablemente mierder y plebeya como eran MGMT o The Wombats en el 2008; osea que no son semi-Dioses del rock que no puedan mezclarse con los mortales de a pie.

En cambio, en cuanto vine a Inglaterra y fui a mis primeros conciertos aquí, me sorprendió la cotidianidad y cercanía que existe. El grupo está a tu misma altura, a 30cm de tu puta cara, e igual que tu ves al cantante, él te ve a ti. Por lo tanto no es como en Madrid, que estas refugiado en las tinieblas viendo a una gente que no te puede ver (con lo cual provocando que mucha gente hable, porque total, la actuación semeja más a ver una película que a estar con unos seres vivos cantando para ti), sino que estás presenciado la actuación personal de un tío que se está tomando la molestia de hacerlo solo para ti. Y además, si bostezas, lo ve. Por lo tanto cuando vas a ver un concierto existe un mayor respeto hacia el grupo, no porque sean ingleses, sino porque eres consciente de que, igual que tu ves a quien actúa, él te ve a ti. Existe una igualdad que provoca empatía y por lo tanto respeto.

Además, el sistema español cultiva el cáncer socio-cultural que es la “idolatría”, pero no hay tiempo para hablar de eso hoy.

El tercer punto importante es el de “que esperabas”.

Vas a ver a The XX y el público está compuesto por adolescentes imbéciles? Estaba claro, pero ese es el milagro de la democracia cultural y las redes sociales. O no.

Aceptémoslo, esta es la pinta del fan medio de XX

El cuarto punto es la teoría catastrofista de asociar los murmullos en un concierto de un grupo silencioso en una discoteca de miles de personas, con la piratería (?) y el futuro colapso de la música como concepto artístico en nuestro país.

Es posible que sea el único al que eso le haya parecido un poco exagerado pero por si acaso, aquí va mi contra-crítica.

España es el primer país de Europa en descargas ilegales, lo cual explica muchas cosas, entre otras por qué un concierto de alguien como The XX es económicamente viable: porque hay un número sorprendentemente alto de personas que les escuchan, y está claro que eso no sería posible sin alguna rápida visitilla a MediaFire. Por lo tanto, quizá la actuación de The XX jamás habría tenido lugar si no fuese por esos cientos de personas que se han bajado el disco ilegalmente y han querido ver las canciones en directo.

El autor va más allá y suelta esta frase:

tarde o temprano casi se les exigirá que actúen gratis para que la gente acuda a escucharlos y verlos

Teniendo en cuenta que probablemente los conciertos en Madrid sean de los más caros del continente, no me sorprende ni preocupa que en un país que se supone que se hunde y tiene 5 millones de parados, a la gente le duela un poco gastarse 40 euros por ir a ver a grupos que han sacado dos discos y tocan durante 30 minutos.

Aparte de eso, no creo que tenga mucho sentido unir el concepto de escuchar música gratis con ver música gratis. La gente está dispuesta a pagar por un concierto porque ofrece una experiencia que un mp3 no te puede dar, y sobretodo, porque es un acto físico, en el mundo real, en el que te puedes hacer fotos y enseñar a tus amigos; no pertenece al mundo abstracto e imaginario (y por lo tanto difícil de valorar) de Internet.

Tampoco creo que la piratería sea el culpable de que la gente no sepa valorar la “manifestación artística” de la música, sino que creo que eso tiene más que ver con que estemos a la cabeza del fracaso escolar en Europa, seamos el país con más abogados del continente, y todos esos pequeños datos que dan a entender que el español medio está más cerca de Rafa Mora que de Ortega y Gasset.

Quizá eso haya sorprendido al autor del artículo, pero la falta de sensibilidad artística del español medio es algo tan tradicional como la merienda. Es posible que ahora sea mucho más aparente y común, pero sólo porque, económicamente, hemos conseguido crear una enorme clase media (cosa que está muy bien y es uno de los mayores logros de cualquier democracia), pero intelectualmente hemos fracasado. Es decir, tenemos una enorme clase media que puede permitirse los conciertos de 40 euros en plena crisis pero que no los entiende del todo.

Por lo tanto, el problema no es tanto de la piratería, ya que eso tiene menos de una década, sino más bien de males mucho más arraigados y profundos de nuestra sociedad.

Eso si, estoy de acuerdo con lo de:

La idea de que en muchas ocasiones un concierto de un artista de moda es una excusa cualquiera para salir de casa, dejarse ver y colgar muchas fotos del evento en Facebook, como podría serlo la inauguración de algún club o local, y de que tiene más importancia el hecho en sí de ir que las canciones

Esa gente apesta.

No obstante, creo que la conclusión de:

el papel residual y menospreciado que está jugando la música en nuestra sociedad, cada vez más empeñada en quitarle hierro e importancia a sus valores artísticos y culturales y en reducirla a un simple producto de consumo.

es completamente errónea e injusta.

Es injusto llegar a una conclusión apocalíptica de que en España se está dejando de valorar la música como arte solo porque unos adolescentes estén hablando en un concierto de The XX.

La gente se gasta 40 euros por ir a ver a cantantes como Bon Iver pero aun así, según este tío “se ha perdido el respeto a la música”. Probablemente estemos viviendo una época dorada de conciertos en Madrid. Hace 7 u 8 años no venían ni un tercio de grupos de los que vienen ahora, y, aunque siempre pueden venir más, hay que admitir que estamos mejor que nunca.

Nadie podría imaginar hace 10 años que un grupo londinense que hace una música tan emocionalmente incompatible con el carácter español como la de The XX, fuese a llenar uno de los locales más populares de la capital.

Quizá el autor debería pensar si The XX realmente tienen ese componente artístico que la plebe no sabe interpretar. Quizá se haya reducido a The XX a un producto de consumo, no por corrupción moral de la población, sino porque al igual que Britney Spears o cualquier otro artista (?) pop, sea música de masas con un mensajes bastante fáciles de procesar- es más, el de The XX es tan fácil de procesar que ni siquiera necesitas escuchar la letra; que forma más simple de transmitir ese vacío existencial y melancólico que… llenando tus putas canciones de vacíos y silencios?

Quizá el problema no sea que la gente no valore el aspecto artístico, sino que le atribuimos valores artísticos a grupos que, en el fondo de su ser, no los tienen.

Quizá el hecho de que un grupo como The XX haya sido capaz de calar nuestra inculta sociedad, con la misma facilidad que gente que no consideramos “artistas”, por el simple hecho de ser populares, como David Ghetta delata que The XX no es otra cosa que un grupo pop como cualquier otro y este reportero se enfrenta al doloroso descubrimiento de esa farsa que es la faceta artística de The XX.

No es que en España nos hayamos vuelto locos, sino que la falta de sensibilidad artística en un concierto de un grupo de Pop es algo bastante lógico.

Además, volviendo a lo de la edad dorada madrileña, teniendo en cuenta la trayectoria musical popular de nuestro país, jamás grupos tan buenos o relevantes o significativos o como queráis valorarlos, han sido escuchados por un porcentaje tan alto de la población.

Por lo tanto, creo que lejos de estar cerca de un Apocalipsis musical y cultural en nuestra sociedad, estamos viviendo una de las épocas culturalmente más estimulantes de los últimos 70 años. Sí, incluso a pesar de los impuestos y el IVA y la política rancia, cosas como la piratería y la difusión de información por internet lentamente están consiguiendo que traer grupos extranjeros a Madrid, o la propia creación de grupos nacionales que sean internacionalmente significantes, sean cosas cada vez más fáciles y asequibles.

Con lo cual, se nos han abierto dos caminos:

Rebozar en el deporte nacional que es la autocrítica feroz, el desprecio del prójimo, el pesimismo, el enfado crónico y la cabezonería inherente a nuestra sociedad; o por otra parte, hacer algo útil, ser conscientes de nuestras ventajas e invertir nuestro tiempo en sacarle el máximo partido a los años en los que estamos viviendo.

En el artículo se cita a alguien tan horrible como Sánchez Dragó, asi que por mantener un poco la línea de citar a gente moralmente reprobable, creo que esta frase de Eldridge Cleaver (líder de las Panteras Negras y ex-violador) es bastante apropiada:

Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.

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