SPLASH

Por MAGIC N

El lunes pasado, Antena 3 aprovechó que no hay Papa para estrenar ‘Splash‘, un reality concebido por una mente suprema que consiste en ver a famosos saltar desde un trampolín a una piscina.

A priori, suena simplón y aburrido, pero Splash es una genialidad surrealista, una expresión casi onírica del subconsciente colectivo español.

Ahora en serio, Splash me proporcionó la hora (u hora y media, PERDÍ LA NOCIÓN DEL TIEMPO) más hilarante, ridícula y jodido inverosímil de mi vida como telespectador.

Los famosos tienen que realizar algún tipo de acrobacia en el salto y luego son evaluados por un jurado. Pero atentos al jodido dream team que compone el jurado:

  • Emilio Ratia (un desconocido pero que se dedica a esto creo)
  • Ana Tarrés (‘famosa’ por haber sido despedida de la selección española de natación sincronizada por torturar psicológicamente a las gimnastas)
  • Guti (aka Jose María Gutiérrez ‘Guti’, futbolista y leyenda nocturna que una vez me retwiteó)
  • Santiago Segura (sí, ese)
Poeta. Pensador. Filósofo. Bohemio. Pero sobretodo, buena persona
Poeta. Pensador. Filósofo. Bohemio. Pero sobretodo, buena persona

Pero los concursantes no se quedan atrás.

Primero saltó Daniela Blume, una tía que no sabía quien era hasta que la googleé y me salieron un montón de fotos de ella en pelotas con lo que deducí que es ‘presentadora’ o ‘actriz’ o ‘artista’ en general. Su salto fue bastante acojonante y estuvo envuelto en cientos de chascarrillos sobre sus tetas y su culo, el tipo de chascarrillo que aquí se hace en televisión y que en Inglaterra es motivo de despido y destierro, pero en el Reino Unido no tienen Splash asi que que se jodan.

Tras Daniela Blume (cuyo salto hizo pensar al 70% del público “en este programa vamos a ver pezones, seguro”) apareció de entre los muertos Juan José Ballesta, aka el niño de El Bola, con su esposa en el público. Su mujer mola mazo, juraría que estuvo en la feria del automóvil de Getafe. Ahora a Juan José Ballesta se le ha puesto un poco cara de futbolista mediocre, como de centrocampista del Racing o de algún equipo rocoso rollo el Osasuna. Es más, creo que me recuerda a Gabi, capitán del Atlético de Madrid.

Juan José Ballesta con el chándal del Atleti

El salto de Ballesta tuvo un breve momento ridículo, cuando se encogió en mitad del aire con la agilidad de un pollo.

Miki Nadal también saltó, pero salvo su frase en el entrenamiento de “se me han puestos los muslos como a Norma Duval“, su actuación fue más normal. O a lo mejor fue porque yo ya estaba entrando en la espiral de locura y absurdo que es Splash y ver a Miki Nadal semi desnudo en una piscina ya me parecía hasta normal.

A todo esto, tras cada salto venía una reflexión estilística por parte del jurado, donde sin duda, Guti se erigió como portavoz del pueblo, como una especie de nuevo profeta. Este twit describe a la perfección como era su feedback:

Para mí, el segundo highlight de la velada fue cuando de repente, al igual que JJ Ballesta, reapareció desde el Más Allá, Toñi Salazar, mitad del afamado duo ‘Azúcar Moreno‘. Una elección jodido exquisita por parte del departamento de casting. Yo no quiero ver a famosos en alza, quiero que recuperen a viejas glorias caídas en el olvido y los calmantes.

Así que ahí apareció Toñi jodido Salazar, calzada con un bañador de leopardo y una cara que daba realmente miedo, hablando a cámara de un trauma que tiene con el agua (sí, resulta que todos los famosos del programa tienen que tener algún tipo de experiencia chunga con el agua/las alturas, es un requisito).

Toñi Salazar sin maquillaje

Durante su vídeo, se produjo una escena legendaria, una escena que creo que no estamos evaluando como merece.

Esta es la situación:

Toñi Salazar con su entrenador en la piscina cubierta donde se entrenan los concursantes días antes del programa. Toñi lo está pasando mal porque traga agua o le da vértigo o alguna mierda de esa.

En ese momento, Falete emerge majestuoso de la profundidad del plano, increpando a Toñi con un “te tiras o no!”

Falete y Toñi Salazar. En una piscina. Intercambiando sabiduría acuática. Consejos, dudas, inquietudes, ideas.

No sé vosotros, pero así es exactamente como imagino el momento en el que John Lennon y Paul McCartney se conocieron.

Fue intenso.

Después de Toñi Salazar salió Elizabeth Reyes en bikini para compensar un poco por los destrozos causados, seguida de Gervasio Deferr, que por mucho que se empeñó en decir “no! porque yo sea gimnasta olímpico no significa que esto me resulte más fácil que a los demás!” no le creímos.

Porque al final del programa nos esperaba el cabeza de cartel, el número uno, la vaca sagrada del concurso:

Falete.

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Erguido como una especie de boxeador de la periferia bisexual sevillana con un batín naranja, Falete suelta un chistecillo antes de descubrir su bañador, una especie de mierda tejida en una dimensión paralela a la nuestra en la que los cantaores travestidos poseen su propia línea de bañadores con faralaes para hombres.

Cuando llegan al trampolín que tiene asignado, Arturo Valls (presentador) le enseña el altar que le han puesto en el trampolín.

Un puñetero altar católico sobre un trampolín desde el cual Falete va a proceder a saltar a una piscina ante una audiencia de 4.4 millones de españoles tocado un un bañador con faralaes.

Muchas veces se dice eso de “la realidad supera la ficción”, pero creo que no hay ejemplo más jodido claro que el anteriormente descrito.

(Creo que la única vez en la que la realidad ha superado con creces a mi retorcida imaginación fue cuando el Real Madrid perdió contra el Granada gracias a un gol en propia meta de Cristiano Ronaldo, pero creo que el momento de Falete fue mucho más violento.)

Después de esa imagen que sin duda pasará a los anales de la televisión nacional (já! ‘anales’ en una frase sobre Falete, soy hilarante), Falete procedió a prepararse mentalmente para su salto. Trampolín de 3 metros. Falete. La piscina. Un reto. Un concursante.

Splash is da name… Falete is da game.

Pero justo en el último minuto, sorpresa! Falete decide que 3 metros no son suficiente y con su agilidad digna de una atleta soviética hormonada pasada las barreras de género, decide subir hasta el trampolín de los 5 metros.

Cuando le preguntan el por qué de su repentina ambición gimnasta, Falete responde “porque me has llamado gallina y yo soy pavo real!”, haciendo que el público estalle en una sonora ovación digna de película americana.

Un momento grandioso.

Un programa grandioso.

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