SPRING BREAKERS ES UN PELICULÓN

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Por MAGIC N

Vamos a ver facinerosos…

Ayer vi Spring Breakers, y como sé que la mayoría sois unos mamíferos menores, fuisteis incapaces de ver más allá de las tetas y los bikinis. Asi que aquí estoy yo para enseñaros por qué Spring Breakers es una película magistral sobre la naturaleza humana y la juventud en el 2013.

Spring break se supone que son unas vacaciones veraniegas en las que todo vale. Son quince días (o los que sean) en los que no hay reglas, todo el mundo puede liarse con todo el mundo, y es una oportunidad para desfogarse de toda la tensión sexual acumulada durante el curso.

Son como los viajes de fin de curso, en los que todo el mundo tiene la oportunidad de hacer lo que no hizo durante todo el año, y’all. Como dice James Franco en el concierto de la playa, es una oportunidad para que todo el mundo sea quienquiera ser y’all.

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Por lo tanto, Spring Break no son las vacaciones que todos visualizamos. La palabra ‘spring break’ se repite unas doscientas veces a lo largo de la película, no tanto porque el director sea gilipollas y se le olvide que ya la ha escrito, sino para hacerla sonar vacía, distante.

Asi que al más puro estilo Señor de Las Moscas, tenemos esa franja espacio-temporal en la que no hay reglas. Es el momento de ‘ser libres’ y hacer todo lo que siempre hemos querido.

Lo malo es que en esas situaciones, se puede ver en la gente quien es un absoluto psicópata y quien no. Cuando retiras la civilización del individuo, lo conviertes en un animal, y eso puede tener consecuencias desagradables.

Vannesa Hudgens y Ashley Benson son inofensivas cuando están en la uni. Ven ‘My Little Pony’ y hacen bromas en clase. Se aburren, como todos nos hemos aburrido muchas veces en clase. Pueden parecer ‘rebeldes’ o según las amigas de catequesis de Selena ‘una mala influencia’, pero realmente no están haciendo nada malo. Permanecen dentro del sistema y eso las convierte en adolescentes inofensivas. Pero no elimina lo que hay debajo, el aburrimiento, la frustración.

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Como dice Selena Gomez, siempre es lo mismo, el mismo sitio, la misma gente, y todos tenemos esas ganas de salir de donde venimos. Algunos lo cumplen, otros no, pero todos, en algún momento de nuestra adolescencia/juventud, sentimos la necesidad de huir de allí donde siempre hemos vivido, del suburbio donde todo es igual, donde todo tiene sentido, donde todo es decente, donde se castiga el mal, donde todo es previsible.

Y en ese suburbio formal y lógico escuchamos Gucci Mane, o Lil Wayne o 50 Cent o Jay Z, o gangsta rap tipo Tupac o Notorious B.I.G. O música abeirtamente agresiva como Skrillex o Steve Aoki y todo ese rollo del dubstep y sus ‘drops’ o el #EDM. Todos adoramos o admiramos a raperos violentos o a mafiosos tipo Scarface o El Padrino, esperando una oportunidad para poder salir del suburbio a algún reducto turístico donde poder actuar todas nuestras fantasías de desenfreno, violencia, alcohol y diversión.

(127 millones de ‘views’)

Los viajes de fin de curso, spring break, representan esa oportunidad de ser otra persona. De actuar conforme a todas esas canciones violentas que escuchamos, de tirar tequila en el pecho de una tía, agarrarte la mierda de tu vida en la playa y provocar el caos.

Spring Break es la ocasión que todos tenemos que actuar sin consecuencias, “como si fuese una película”, “como si fuese un videojuego”, como si fuese una de las cientos de miles de películas americanas que hemos visto en nuestra adolescencia, tipo American Pie, en las que el clímax de todo, de la vida, sucede en una fiesta completamente desenfrenada.

La generación mejor preparada de la historia nos formamos académicamente, somos responsables, cuidamos nuestro futuro y actuamos buscando lo mejor para el resto de nuestras vidas.  Pero esa constante represión de nuestra agresividad y violencia natural acaba encontrando una vía de escape: Spring Break.

Spring Breakers presenta a cuatro adolescentes en esa situación. Las sitúa en el medio del lío, con un montón de dinero, pudiendo cumplir todo lo que siempre han deseado. Pero acaban traspasando el lado higiénico, blanco y adolescente, y apareciendo en el otro lado, en la zona pantanosa, negra, drogadicta y pobre de Florida.

(5 millones de ‘views’)

Selena Gómez se agobia porque “esto no es lo que había pensado”. Ella, como la mayoría de estudiantes en estos viajes, buscan una oportunidad para pasarlo bien, sin consecuencias, rodeados de gente como ellos, beber, escuchar Skrillex y Lil Wayne, tetas, drogas, tequila y caos. El sueño de cualquier estudiante.

Pero ahí descubren el otro lado. Descubren la realidad, descubren a la gente que no escucha Skrillex y canta gangsta rap cuando va borracha, sino que conocen a la gente que escribe esas canciones, cuya realidad no es una representación inocua de violencia inconsecuente, sino que es es violencia en estado puro; inconsecuente porque a nadie le importa que se maten entre ellos, no porque lo hagan a espaldas de papá y mamá.

Y en esa situación se encuentran las protagonistas. “Vine aquí para beber y pasarlo bien con mis amigas!” dice Selena Gómez, a lo que James Franco responde “Y que estamos haciendo aquí?”

Spring Break forever.

Para los estudiantes, la clase media, Spring Break es la oportunidad de actuar de forma impune. Da la oportunidad de comportartse de forma agresiva, de pasarlo bien a lo grande, de llevar las cosas al extremo, de cumplir todas las fantasías que siempre hemos visualizado. Pero ignoramos que ese es el estilo de vida de algunos. Que para nosotros es “Spring break!”, vacaciones, algo con principio y final, un periodo al que entras y sales, pero para otros es “spring break forever”, ese es su estilo de vida, desorden, violencia, alcohol, drogas, música y diversión, durante todo el año, sin la posibilidad de ‘volver a casa’.

Eso es lo que descubren los personajes en la película. La realidad detrás de la ficción, lo que hay detrás del telón de las letras de A$AP Rocky o Kendrick Lamar.

(20 millones de ‘views’)

Realmente creo que Spring Breakers es El Señor de las Moscas de nuestra generación. Se le da la oportunidad a un montón de jóvenes de crear sus propias reglas, de vivir en su propio hábitat, sin padres ni reglas, y ahí se descubre la realidad del ser humano. Ahí es donde se ve quien realmente es capaz de olvidar la civilización y encuentra el placer en la violencia que todos tenemos de forma innata. Ahí es donde se ve quien es capaz de recordar el orden, quien aun se aferra a una cierta estructura, y quien es capaz de empezar de cero, de ‘ser una persona nueva’ y nadar en violencia, muerte y sexo, cosas que fascinan y atraen al ser humano por naturaleza.

Somos una generación que no encuentra una forma productiva de desahogar su agresividad. Vivimos bien, tenemos todo lo que queremos, no podemos quejarnos contra el orden establecido porque el orden establecido esta diseñado para beneficiarnos. No encontramos una forma de soltar nuestra agresividad innata, mientras que nuestros padres tenían un sistema contra el que rebelarse, una actitud que les diferenciaba de nuestros abuelos, nosotros vivimos y crecimos en un ambiente beningno, creado por nuestros padres, a quienes estamos siendo entrenados para sutituir e imitar.

En esa situación en la que ‘todo tiene sentido’, ‘todo esta bien’, nos cuesta muchísimo encontrar una vía de escape para nuestro instintivo amor por la violencia. Unos consiguen reprimirlo mejor que otros, pero está en todos nosotros. Asi que diseñamos cosas como Spring Break, vacaciones en las que vacíar todas nuestras energías, creamos música que hable de violencia, drogas, violaciones, asesinatos, en un vano esfuerzo por soltar todo el odio acumulado.

(57 millones de ‘views’)

Spring Break te permite soltar todo aquello que has estado reprimiendo, y en ese estado es en el que se puede ver la verdadera naturaleza de los individuos.

Spring Breakers lleva todas nuestras fantasías al extremo y las hace realidad, enseñando lo que todos consideramos como ‘molón’, elevándolo a la enésima potencia y enseñando ‘cómo sería’.

Y no es agradable. Es violento, caótico, vacío y absurdo.

Cuatro características de nuestra naturaleza que siempre estamos negando e intentando evitar (‘todo tiene un motivo’ ‘estamos aquí por algo’ ‘formamos parte del plan de Dios’) pero que en el fondo todos sabemos que es verdad. Estamos aquí por un complicado accidente, sin ningún sentido ni ‘orden natural’.

Y en determinadas situaciones, como la que muestra Spring Breakers, se pueden ver las grietas. La civilización nos influencia y nos hace creer lo contrario, pero en esas ocasiones en las que aparentemente desaparece el orden, es cuando realmente podemos ver el vacío, el absurdo y el caos de nuestra naturaleza animal.

Spring break forever bitches.

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3 comentarios en “SPRING BREAKERS ES UN PELICULÓN

  1. Sólo añadir que por la parte técnica ojo con la iluminación y la fotografía, hay un trabajo detrás impresionante (almenos yo salí flipada del cine por esa parte). No tiene nada que ver con lo que has dicho pero es una razón más para verla.

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