HAY ALGO TURBIO EN LAS SERIES

Por MAGIC N

En anteriores ocasiones he mencionado como Hollywood nos está intentando convertir en adultos-niños, a través de películas de superhéroes, miles de variedades de juguetes/merchandising y una promoción de la nostalgia por tiempos mejores.

El objetivo de este malévolo plan es, por una parte, intentar mantener y promover el respeto por las autoridades/figuras de poder/padres, y por otra, convertir a la gente en fans/seguidores de culto dispuestos a ir a ver ‘la última de…‘ a cualquier precio y casi sin importar el contenido.

(Si no lo has leído, hazlo)

Hoy toca investigar hasta qué punto, el auge de las series que llevamos experimentando estos últimos 10 años también contribuye a esta atrofia mental/infantilización del consumidor medio.

Empecemos por establecer la relación entre el cine y las series. El vínculo es bastante fácil de ver:

Todos los grandes estudios de Hollywood (que son 6) poseen cadenas y/o series de televisión. Por ejemplo:

Time Warner, es decir, Warner Bros, es dueña de HBO (creadora de series como: Juego de Tronos, The Newsroom, Girls, Boardwalk Empire, True Blood, The Wire, Entourage, Sopranos, 6 Metros Bajo Tierra, Sexo en NY), y de Cartoon Network (series como: todos sabemos qué series había en Cartoon Network).

Aparte, Warner produce (o ha producido) estas series: El Ala Oeste de la Casa Blanca, Gilmore Girls, Smallville, Nip/Tuck, Dos Hombres y Medio, The OC, One Tree Hill, Caso Abierto, Gossip Girl, Big Bang Theory, Chuck y Fringe.

Eso es solo Warner.

Veamos que tiene Disney (aparte de Disney Channel)

Disney es dueña de ABC, la cadena americana que hace Mujeres Desesperadas, Anatomía de Grey, Perdidos y Scrubs entre otras.

Sigamos.

Universal está detrás de series como Suits, Community, Parks & Recreation, The Office (versión americana), 30 Rock, Law & Order, y la recién estrenada Bates Motel.

Más chichota: 20th Century Fox. Preparaos.

Homeland, Malcolm In The Middle, The Shield, My Name Is Earl, Prison Break, How I Met Vuestra Puta Madre, Bones, Modern Family, Glee, American Horror Story, Padre de Familia, Los Simpsons, Futurama, American Dad y Cleveland Show.

Paramount posee lo siguiente:

MTV. Es decir, 16 and Pregnant, Punk’d, Teen Mom, The Hills, Jersey Shore, Laguna Beach, Next, Dismissed (gran jodido progama), Jackass. Además, todo Comedy Central también pertenece a Paramount, con series como South Park.

Y para acabar, veamos lo que posee Sony.

Breaking Bad, Dawson’s Creek, Damages, y un montón de series viejunas; parece que estos no están demasiado al día.

Por lo tanto, podemos concluir que una gran mayoría de series de televisión pertenecen a los grandes estudios de cine o forman parte de la misma mega familia.

En los últimos 10 años hemos presenciado un auge de las series (algunos lo llaman ‘la Edad de Oro de las Series‘), que cada vez son proyectos más ambiciosos; han pasado de ser sitcoms familiares grabadas en estudios de carton-piedra,  a ser producciones multimillonarias, rodadas en exteriores (tipo Perdidos y Hawai), o, en el caso de Juego de Tronos, en una amplia variedad de países, desde Irlanda del Norte a Malta, pasando por Marruecos, Escocia y Croacia.

“Este capítulo está costando más que todas vuestras vidas.”

Visualmente, las series cada vez imitan más al cine. Mientras que antes se podía distinguir perfectamente un capítulo de El Principe de Bel Air de una escena de Boyz N The Hood, ahora me resulta casi imposible diferenciar Bones de cualquier película sobre asesinatos. Se graban casi de la misma forma y la estética es prácticamente igual.

Mientras, en el negocio hermano, el cine, se produce otro fenómeno: el incremento del número de sagas.

“No! Ocho no son suficientes! Quiero una docena!”

Por ejemplo. De las 10 películas más taquilleras de la historia, 9 son partes de sagas, todas ellas estrenadas a partir del 2003. La única excepción a ambas reglas es Titanic, de 1997.

Asi que tenemos dos tendencias ocurriendo en esta última década: el auge de las series y el auge de las sagas. Incluso podría decirse que las series y el cine están empezando a fusionarse en una especie de masa homogénea; pero no nos adelantemos.

¿Qué tienen en común las sagas y las series? El hecho de que sigues a unos personajes o a una historia, durante un largo periodo de tiempo, normalmente varios años, o en el caso de James Bond o Indiana Jones, varias décadas.

Te acostumbras a seguir a ciertos personajes y te los van sirviendo una y otra vez, en distintas situaciones o entornos, pero siempre es Shrek o Ted Mosby.

“Soy inmortal, y si te fijas, mis ojos no miran en la misma dirección”

John Berger, un crítico de arte inglés escribía en 1990 que en el momento en el que naces, inicias el proceso de aprender a separar. Desde aprender a separarte de tu madre cuando te deja en la guardería, a aprender a separarte de tu madre cuando la dejas en el cementerio. A lo largo de la vida te vas separando (o perdiendo)  personas y cosas, es algo inevitable y que tenemos que aceptar.

Según Berger, la separación es difícil de creer o de aceptar, pero una vez que lo hacemos, nuestra imaginación crece; la imaginación siendo la capacidad de re-conectar, de juntar aquello que ha sido separado. Pone como ejemplo la metáfora, que de forma implícita sugiere que todo está unido.

“He visto cosas…”

Argumenta que la creación está ligada a la separación. La creación significa algo nuevo, y lo nuevo es inseparable del dolor, ya que está solo.

Resumamos: Berger cree que el acto de separarse (ya sea de personas u objetos) es algo que, aunque difícil, tenemos que aceptar, y tiene como recompensa un aumento de la imaginación, que intenta reunir aquello que ha sido separado. Por lo tanto, al usar la imaginación se acaba creando algo nuevo, y lo nuevo esta intrínsecamente ligado a la separación, y por lo tanto, al dolor.

La separación es dolorosa y difícil de aceptar pero es buena para la imaginación y la creación de cosas nuevas.

¿Qué hacen todas estas series/sagas? Negar la separación.

“No nos abandones jamás!”

Les coges cariño a Marshall y a Hermione, y en vez de verlo durante unas horas, disfrutarlo y seguir con tu vida, te ponen otras 7 películas/temporadas con los mismos personajes. Nunca tendréis por qué separaros!

Y la gente las ve y son rentables porque, como hemos visto, a la gente (como a los niños) no le gusta separarse. Las sagas se convierten en el objetivo principal de los estudios y en su mayor fuente de ingresos.

El problema es que para poder innovar, crear, avanzar, hay que aprender a separarse y dejar atrás. El simple hecho de crecer y aprender está ligado a perder cosas por el camino.

No obstante, Hollywood y las series se empeñan en crear franquicias larguísimas o varias temporadas. No porque te odien y quieran impedir que seas un individuo creativo, dinámico e independiente, sino porque el contrario a ‘separado’ es ‘unido’, y cuantas más personas tengas unidas a tu producto, más dinero ganarás.

Las series y las películas no buscan espectadores. Buscan seguidores.

“Queréis una nueva temporada o no?!!”

Un público dispuesto a ver 6 películas con los mismos personajes, o pasar 7 años de su vida siguiendo la misma historia.

Obviamente, volvemos al problema del anterior posit: hasta cierto punto podría decirse que promueve la infantilización del público. Las series/sagas niegan el hecho de la separación, por lo tanto retrasando al adulto al estado del niño que se niega a dejar marchar a sus padres.

Impide que la gente se separe y por lo tanto avance, crezca y aprenda; te convierte en un seguidor, en alguien que trota detrás del último capítulo de Girls o de la última película de Batman.

¿Y qué?

Teniendo en cuenta que está ocurriendo en una escala masiva, quizá es hora de empezar a plantearse cuales son los efectos  que puede tener este fenómeno de sagas/series, más allá de “me entretienen!” y empezar a plantearse que quizá, tener a los espectadores ‘enganchados’ a series o sagas, puede tener algunos efectos perjudiciales, como por ejemplo que provoca que el cine y las series cada vez se mezclen más, creando una masa homogénea de entretenimiento que a su vez busca un público masivo y homogéneo, sin distinciones de sexo, raza o edad, a los que alimentar con un producto veladamente conservador (tradicional, que apele a todo el mundo) y que ratifique el estatus quo bajo el cual la maquinaria pueda funcionar eternamente, produciendo beneficios infinitos para sus dueños.

Quizá me haya calentado un poco con eso último, pero todo esto forma parte de mi paranoia constante de que Hollywood quiere convertirnos en seguidores de ‘series/películas de culto‘, algo que me parece que destruiría a la raza humana.

Como se puede comprobar, mi teoría aun no está muy pulida, asi que os animo a discutir a gritos con vuestros seres queridos sobre el tema. Si alcanzáis alguna conclusión, sentíos libres de hacérmela saber.

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5 comentarios en “HAY ALGO TURBIO EN LAS SERIES

  1. Te has calentado mucho con el antepenúltimo párrafo MAGIC N, no obstante me ha gustado esa mierda. No puedo decirte si estoy de acuerdo o no puesto que, pese a ser un fiel seguidor de tu querido bloj, no me considero un gran entendedor del cine… aunque cada día aprendo un poco más, y hago tus opiniones mías cuando trato este tema con la gente. Nunca dejes de estudiar!

  2. No creo puedan controlar el “mundo” pero si “atolondrar” la clase media con recursos como el internet…, Al final internet es solo el medio como lo fue la television, el radio el problema es quien controla los medios…

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