MANDANGA MODERNA

Por MAGIC N

Hace poco estaba leyendo en el Guardian un artículo sobre el retorno del disco con el nuevo álbum de Daft Punk y como eso coronaba un reciente resurgir de grupos/productores ‘retro’ y disco-fonk que aquí personalmente disfrutamos tipo Breakbot o Classixx y esa crüe.

Entonces he empezado a divagar sobre la cultura popular contemporánea y como está caracterizada por un continuo proceso de reciclaje, de auto-referenciación, constantemente experimentando ‘revivals’, pero en raras ocasiones empujando más allá para descubrir terreno nuevo.

Es decir, en el cine como he escrito varias veces, la tendencia actual y de los últmos 10 años es hace remakes hasta morir; recuperar y revender viejos éxitos, con el fin de exponer a la gente a ‘nuevas’ experiencias que ya conocen y en las cuales por lo tanto, pueden confiar.

En cuanto a la música, inmediatemente me vino a la cabeza todo el fenómeno de The Strokes a principios de los 2000s y el ‘revival’ del garage-rock, hace poco en VICE UK leía sobre el ‘revival’ del House con Disclosure, BICEP etc, y ahora: revival del disco con Daft Punk.

Como mencioné previamente, parece que el modelo de nuestra cultura actual no es el progreso, sino el reciclaje, la manutención del orden, asegurar y perpetuar el status quo, como una especie de rueda de hamster que gira continuamente sin moverse del sitio.

Bajo nuestra sociedat capitalista, la cultura queda relegada al entretenimiento y a la manutención del orden. Algo que, no me malinterpretéis, no tiene porque estar mal, soy feliz, pero teniendo en cuenta que no somos los únicos en el mundo, significa que el mundo occidental puede empezar a estancarse y perder peso. O simplemente que es un coñazo ser siempre igual y mola ir avanzando y haciendo scheisse nueva.

Como yo no soy ningún agorero que porta túnica y barba blanca y se dedica a gritarle a los transeúntes (todavía), decidí pensar en algún tipo de estilo/moda/género musical que realmente representase una novedad histórica en el campo de las tonadas populares.

Y en esa busqueda, he llegado por ahora a tres géneros/modas que considero verdaderamente modernas y nuevas. Probablemente habrá más (sois bienvenidos a apuntarlas en los comentarios o lo que sea), pero por ahora he encontrado estas:

SKRILL-DUBSTEP

Skrill-Dubstep es el nombre que acabo de crear para definir al ‘dubstep’ de estilo Skrillex-il. Por lo visto se distingue la variante tradicional, mucho más chill, y luego la variante moderna y más agresiva del viejo Skrillax e imitadores/coetáneos.

Aunque yo personalmente lo he repudiado durante varios años (mayormente uno o dos, tampoco lleva mucho tiempo), es cierto que el skrill-dub es algo realmente innovador y controvertido.

Una especie de pornografía musical, compuesta por exagerados ‘drops’ letales y eviscerantes que rompen las canciones en tramos de un minuto, compuestas con el único objetivo de explotar en esa especie de empinada bajada de distorsión.

Por algún motivo, el skrill-dubstep nunca ha sido considerado un género serio por el público que se hace llamar serio. Lo hemos rechazado como una especie de basura infecta para ‘bros’ y despreciado como el que desprecia la música de reality televisivo, en parte por su apoyo popular de un segmento de la población que tiende a estar en el polo de los que se hacen llamar ‘serios’.

Pero me temo que una vez más, el público que se hace llamar sesudo o progresista o siemplemente ‘entendido’, se ha precipitado y dejado llevar por  prejuicios esnobs/cultur-clasistas.

Independientemente de que decidas petar tu iTunes de bangerz, con subidones y descargas y chorretes de bajo, el skrill-dubstep representa un avance en la cultura musical popular occidental. Hace 10 años esa mierda no estaba ahí. A mis padres no les gusta el dubstep. En los 90 la gente no escuchaba skrill-dubstep. E igual que pasaba en épocas anteriores, los géneros nuevos populares son rápidamente rechazados por la ‘opinión establecida’ como ‘ruido’ o ‘obra de Satanás‘, dependiendo de la década.

Pero a pesar de ello es innegable que este género estridente y agresivo merece ser sujeto de estudio y de la atención de cualquier tipo de desgraciado/amante que decida investigar las tendencias sociales a través de la música.

Dentro de 30 años, los documentales del Canal de Historia sobre los 2010s probablemente usarán a Skrilly en varias escenas, igual que ahora miramos sobre las canciones pop-punk rancias de principios del 2000s con nostalgia y perdón, después de haberlo repudiado en esa etapa intermedia de nuestras vidas; cuando algo es demasiado reciente como para no poder contemplarlo con nostalgia, pero lo suficientemente pasado como para poder rechazarlo por demodé.

Y si algún día soy un anciano y me preguntan que era lo que escuchaba la gente en mi época, tendré que ponerles “Wild For The Night” del viejo Skrillax con ASAP, y no sentiré ningún tipo de vergüenza absurda. Infinitamente peor me parecería tener que admitir que en pleno 2013, la gente estaba perdiendo el puto culo redescubriendo a un cantautor de finales de los 60 que por algun preocupante motivo, sigue calando (te miro a ti, Sugarman Rodriguez).

Asi que creo que ya es hora de dejar de comportarnos como ancianas aferradas a nuestro bolso y empezar a valorar el skrill-dubstep sin ningún tipo de prejuicio arcaico porque ‘es ruidoso’ o ‘lo escuchan unos jóvenes que no me gustan nada’. No significa que tengas que escucharlo diariamente, pero creo que merece ser tratado con la misma importancia con la que se trata a géneros pasados (eso va por vosotros, cantautores) y que tiene que ser digno de estudio, porque como cualquier otro tipo de expresión artística, revela algo importante sobre nosotros.

Sobretodo, al contrario que otros grupos que la crítica si considera ‘dignos’ y/o ‘serios’, Skrillex representa un verdadero avance en el mundo de la cultura popular, mientras que otros como Bon Iver y sus imitadores/coetáneos no son más que peso muerto.

HIP-HOP/RAP

En el otro terreno del progreso, está el hip-hop y todas sus infinitas variantes de #trap, chopped n screwed y twerk estilo Diplo.

Normalmente no escucho las letras de las canciones, en parte porque estoy distraído, pero las únicas veces en las que me sorprendo googleando “lyrics” es cuando escucho alguna canción de rap. Obviamente, en el previamente mencionado ASAP no suelo econtrar mucha profundidad (I’m going wild for the night/fuck being polite) pero no pude evitar sorprenderme al escuchar ‘Chum’ de Earl Sweatshirt y su relato semi-autobiográfico, o un ejemplo parecido con ‘Answer‘ de Tyler, The Creator. O en un nivel menos traumático, siempre me gusta escuchar Lil B y sus mensajes positivos que rozan una inocencia infantil pero que por su simpleza y amabilidad resultan extremadamente agradables.

Es un género que aunque ni la mitad que repudiado que el dubstep, aun cala de forma incómoda entre el público blanco occidental de clase media. Digo que “cala incómodamente” porque por una parte es tremendamente exitoso, pero por otra parte, el blanco que escucha rap negro constantemente es caricaturizado en el ‘wigga‘ o ‘blanco que quiere ser negro’; a pesar de su éxito, aun no se ve como normal, la gente se sigue sorprendiendo si Pitchfork pone notas altas a discos de hip-hop, y no cala del todo entre la ‘opinión establecida’ blanca, que prefiere mil veces gentes folk sosinas tipo The National o cualquier otro grupo mediocre de mediana edad que represente el ‘revival’ de la subcultura de nuestros ancestros de turno, y no una alteración del orden establecido.

Una vez más, el éxito de este género (y sus cientos de miles de variantes y subculturas) merece ser objeto de análisis y considerado otra tendencia característica de nuestra generación, a pesar de que muchos ‘críticos’ preferirían mencionar a The Postal Service antes que a 50 Cent, porque probablemente han inventado criterios de ‘pureza’ musical según los cuales solo sus grupos perfectamente sedentarios e inofensivos pueden ser considerados ‘música’, mientras que Lil Wayne o Nicki Minaj son ‘ruido’.

Soy consciente de que el hip-hop lleva rondando desde principios de los 80, pero sigue en constante evolución; lo que se hace hoy en día no tiene nada que ver con la scheisse de Grandmaster Flash y cada vez menos con los primeros 90. Aun así sigue en constante evolución, algo que por ejemplo, no pasa en el ‘rock’ o el ‘folk’, que suena igual que sonaba hace 40 años.

Junto con el skrill-dubstep, siguen existiendo ciertos prejuicios/recelo hasta esta música y parece imposible sostener al gran 50 Cent como un artista tan importante como The Strokes frente a la crítica blanca de clase media.

O con banda como Diplo y Major Lazer que alguna gente desprecia por su éxito comercial, pero que por otra parte es meritorio de cojones conseguir hacer que un montón de adolescentes blancos de los suburbios bailen y escuchen música de tugurios jamaicanos.

Pero al igual que el skrill-dub, el hip-hop en todas sus formas es uno de los pocos géneros que aun sigue vivo y evoluciona, representando algún tipo de progreso real en nuestra sociedad, frente al atasco viejuno de The National, Bon Iver, Arcade Fire  y todo ese coñazo conservador.

WITCH-HOUSE

Una vez más, me hallo en terreno pantanoso. El Witch-House fue otra de esas modas, mucho más efímeras y marginales que el Skrill-Dub o el Rap contemporáneo, pero que también fue rápidamente rechazado como ‘ruido’ y parodiado.

Sí es cierto que llegó el momento en el que la imagen de la cruz invertida aprecio en cropped tank-tops de niñas de 16 años aplicantes a American Apparel, pero eso no puede quitar toda la importancia que tiene el hecho que durante un año, buena parte de la juventud educada de mundo desarrollado se puso a escuchar una especie de rap distorsionado-satánico, influenciado por la música de una de las zonas más pobres de EEUU.

Toda la reinterpretación que hizo SALEM (por citar el ejemplo más popular) de la cultura internetil y como supo revelar la verdadera sordidez de Internet me pareció algo extremadamente interesante y digno de estudio.

Frente a la imagen tradicional/estandar/adulta de Internet como una ‘herramienta’ de comunicación/interacción, de Twitter como un barómetro social, de la tecnología como el fruto de los ‘buenos’ para avanzar al mundo, SALEM saca la otra cara, la realidad según la cual “porn” es la búsqueda más popular en Google, que millones de personas usan YouTube para ver vídeos de palizas, que existen páginas dedicadas a exhibir grabaciones de muertes reales, que no todo son iPads y ‘entrepreneurs’, sino que el más puro estilo Parque Jurasico, “life finds a way“, y que a pesar de la percepción común, el hombre tardó exactamente un año desde la invención del cine en sacar la primera película porno, y que tendemos a intentar esconder en vano nuestra faceta instintiva, macabra y natural.

SALEM y el witch-house, como todo, no aparecieron de la nada, sino que mezclaron distintos géneros/movimientos para crear este ‘ruido’, pero incluso en su forma más simple y visual – a través de sus reinterpretaciones de canciones de pop-, ya representan un movimiento confrontacional; no necesariamente una especie de ruptura radical con el orden establecido, pero sí cuestiona el estatus quo, aunque solo sea formalmente, más allá de lo que hacen otros ‘géneros’/movimientos estancados.

Por lo tanto, a pesar de su absurdo desprestigio y parodia, el witch-house también es otro género que pertenece a nuestra generación y que simboliza un avance nuestro.

CONCLUSIÓN

Todo esto no significa que a partir de ahora todos tengamos que escuchar esta música. Por favor que nadie se tome esto a la española y decida que hay que estar a favor o en contra, que es ‘bueno’ o ‘malo’, y que hay que tirar todos los CDs de folk e intercambiarlos por Skrillex, o viceversa.

Simplemente, esta amena excreción pretende intentar liberar de prejuicios a la ‘crítica’ que busca el progreso en lo ‘retro’; que convierte la independencia en una tribu social; paralizada por esa especie de miedo ancestral por llevar la iniciativa, completamente opuesto al término de ‘independiente’, que hace que todo el rollo ‘moderno’ español esté trabado con cientos de miles de protocolos absurdos y contradictorios que hay que realizar para pertenecer a los no-pertenecientes.

Son 3 géneros que considero que en nuestra sociedad representan un progreso, una novedad, un avance. No se alimentan de la nostalgia ni referencian cosas viejunas ni lo escuchan mis padres. Por lo tanto, creo que a pesar de las críticas que sufren por parte de la gente ‘seria’ compuesta por ancianos/mayores de 30, son géneros que merecen ser tratados con la misma importancia o incluso más que música viejuna y retrógrada.

A veces me deprime una especie de desprecio absurdo que existe entre cierta gente joven/mi edat que se cree que escuchar música viejuna es más ‘digno’/’intelectual’/’superior’ que escuchar mandanga discotequera Skrillex-il o de raperos, por el mero hecho de que el rock/folk/géneros nostálgicos cuentan con la aprobación de los adultos/orden establecido.

Esta excreción tampoco está acabada. Estoy de vacaciones y no me pagan por hacer esto, asi que es probable que si me hubiese molestado en leer/pensarlo durante más de 40 minutos habría llegado a una conclusión mucho mejor, pero esto es lo que tengo. El resto os lo dejo a vosotros.

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2 comentarios en “MANDANGA MODERNA

  1. Estoy de acuerdo sobre todo con el jipjop, eso sin que es el futuro (Flying Lotus, Jonti) y en realidad metería toda la música electrónica. Sin duda es el jodido futuro ya sea minimal, trance, vaporwave, glitch, balearic, electronica experimental y toda esa mierda que cada día sale con un sonido nuevo.

    Mighty G

    1. Si cierto, la electrónica también tendría que estar ahí dentro. Pero el caso del vaporwave me parece más complicado. Por una parte es extremadamente nostálgico pero por otra es como parodia/bizarría/comentario, nose es más difícil.

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