LA PRIMERA ESCENA DE ‘SPRING BREAKERS’ ES LA MEJOR ESCENA DE TODO EL CINE DEL SIGLO XXI

Por MAGIC N

A continuación, por qué el inicio de Spring Breakers es la mejor escena de este siglo:

Tras los créditos con las luces apagadas, aparece el cartelillo de ‘Spring Breakers’ con la melodía de Scary Monsters and Nice noseque del viejo Skrilly, una melodía que todos conocemos y hemos oído alguna vez.

De ahí se pasa a las típicas escenas a cámara lenta de ‘fun-in-the-sun’, tinéiyers como nosotros pasándoselo bien en una playa, en bikini o bañador, encaja con la imagen que tenemos de #diversión, los #festivales, ‘Tomorrowland’ etc.

Parece divertido, molón, veraniego y soleado.

Cuando de repente llega el #drop y la imagen corta a un pavo agarrándose los huevos, todo se vuelve ligeramente más siniestro.

Es decir, nada ha cambiado, siguen siendo adolescentes divirtiéndose al sol, pero ahora tiene algo más inquietante. La música de repente parece demasiado excesiva, demasiado violenta, todo parece de repente demasiado autodestructivo, la cámara lenta no encaja con la música.

Esa arritmia entre música e imagen hace que veas esas escenas de diversión de otra forma. De una forma más distante, te hace consciente de la barrera que te separa de esa fiesta, ya no las interpretas como ‘normales’, como frenesí ebrio una tarde de verano,  sino que haces que te lo plantees de una forma más fría. Una mirada fría y alienada al éxtasis de una fiesta en la playa.

Por lo tanto, lo que antes veías como normal, típico o como un ideal (#festival_de_veranito lokers), ahora es distante y bizarro. Es agresivo y siniestro, descoloca. Mostrado de esta forma no puedes evitar lo absurdo de nuestra diversión, lo vacío de nuestro ocio, el descontento subyacente en la juventud urbana occidental que se desfoga de forma desproporcionada en cuanto sale del suburbio higiénico.

En poco más de un minuto, hemos pasado de videoclip MTV a una inquietante visión sobre nosotros mismos.

Como escribió el filósofo Louis Althusser (años antes de estrangular a su mujer y ser internado en un manicomio 🙂 ):

What art makes us see (…) is the ideology from which it is born, in which it bathes, from which it detaches itself as art, and to which it alludes.

Antes del #drop, las imágenes de la fiesta podrían pertenecer a un video promocional de un concierto de Avicii en Miami o algo así. Las imágenes nacen, reflejan y provienen de esa idea popular de ‘concierto/festival en la playa’. Pero en cuanto llega el #drop, algo cambia. Se convierte en una exageración, en una representación excesiva de esa idea; se distancia y subvierte la imagen inicial.

Esta exageración evita justo lo que buscaría un video de Avicii, una promo de MTV o el estilo visual del mainstream: naturalizar aquello que ves en pantalla.

El inicio de Spring Breakers no quiere que asumas lo que estas viendo como ‘normal’, sino que lo saca de su contexto, lo desasocia de la ideología y te lo pone en la cara, para que mires de forma analítica, distante y fría a algo que normalmente te sirven como tuyo, como perteneciente a tu generación, como normal. Como dice James Franco en lo que escribió recientemente sobre la peli:

Some motherfuckers say they are depressed by the film because of the way it depicts our times, these be the motherfuckers who have a stake in representing our times to ourselves, those other motherfuckers in the entertainment business who want to present the clean polished, heteronormative, nerds, jocks, and white-dudes-win kind of lifestyle

El inicio de Spring Breakers va directo al inconsciente, a las connotaciones que MTV o la televisión popular insinúan pero reprimen: a los primeros planos de tetas, al alcohol que chorrea de la polla de un tío sobre el pecho de una adolescente.

What you are watching is extreme, yes, but it is all subtext, bitches. Every time you watch Britney Spears or any of her current offspring swing around in skimpy lingerie, draping themselves across sweaty bodies of anonymous men, the message is just this: fuck, fuck, fuck; suck, suck, suck; violence; materialism; drugs, drugs, drugs; live fast, never die because you will live on through Facebook legends; spring break, spring break, spring break foreva!

La escena ya no es complaciente con la norma, sino reveladora de lo que hay debajo de la norma.

Empieza pareciendo un videoclip de Swedish House Mafia y para el final de la escena ha destrozado la percepción popular de la cultura juvenil del sigo XXI.

Escribiendo sobre películas de terror, Robin Wood argumenta que Psicosis es una película importantísima dentro del género. El cine de terror se basa en la idea de “normalidad amenazada por un monstruo”. Es decir, la ‘normalidad’ según se entiende en la tradición occidental, es alterada por un monstruo que viene a joderlo todo.

Hasta Psicosis, normalmente el ‘monstruo’ provenía de fuera de esa ‘normalidad’. Es decir, era un gorila gigante, o un vampiro, o alienígenas, o un insecto gigante; completamente distinto de la familia a la que amenaza.

En cambio, en Psicosis el monstruo no viene de fuera, sino que procede del seno de una familia convencional.

De una forma parecida, en (esta escena de) Spring Breakers, se revela que la causa de nuestra intranquilidad, la amenaza, el monstruo, no proviene de fuera; el monstruo está en nosotros mismos.

Por eso esta escena es inquietante. Por eso esta película es una jodida obra maestra.

Previamente, una reviú ligeramente ebria de Spring Breakers.

El 80% de la chicha de este artículo viene de este ensayo de Barbara Klinger que, si a alguno de vosotros os interesa el cine, deberíais leer.

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