INTERNET: MÚSICA DEL SIGLO XXI Y BRECHA GENERACIONAL

kurtbieber

Justin Bieber nació en Marzo de 1994 y en Abril, Kurt Cobain se pegó un tiro.

Eso me paece importante porque marca una división generacional bastante tocha. Cuando Kurt Cobain murió yo tenía 2 años. Conozco más y mejor a Justin Bieber que a Kurt Cobain. He crecido con Justin Bieber y no con Kurt Cobain.

Lo primero que pensaréis al leer ese hecho es “que putada”. Lo pensaréis probablemente como acto reflejo, casi sin querer. Internet nos ha enseñado a lo largo de los últimos 5 años (o desde que Biebz es famoso) que Kurt Cobain era un #dios  y Justin Bieber es un mierda.

https://twitter.com/HellooFromMars/status/365439234053648384

https://twitter.com/sveecat/status/358790583533309952

El 90% de lo que se tanto de Biebz como de Kurt Cobain procede de Internet. En mi casa los únicos CDs de Nirvana eran de mi padre y el único disco de Biebz que poseo me lo bajé.

Creo que existe una gran diferencia entre aquellos que crecimos con Biebz, es decir, a la vez que él, y los que crecieron con la música de Kurt Cobain.

La diferencia entre aquellos nacidos a principios de los 80 y los nacidos en los 90.

Esa diferencia se nota sobretodo en cómo entendemos Internet y por extensión, supongo, con cómo entendemos la música, el cine y la #cultura en general.

Por ejemplo:

Casi a diario, algo relacionado con Justin Bieber o One Direction o cualquier grupo para preadolescentes es Trending Mierder nº1 en España. Todos los días, niñas (y algún niño supongo) preadolescentes mueven hastacs hasta el número uno en popularidad nacional, sin que eso sea noticia.

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Mientras, donde la gente que creció con Kurt Cobain, ser “community manager” y manejar Twitter es algo que se estudia como máster o postgrado.

Lo que para gente de -18 años es un pasatiempo, una diversión, un acto de amor (supongo no? les encanta Biebz), para la gente de 30+ es un máster, una actividad que pertenece, no a la educación superior, sino a un escalón aún mayor, a los másters y postgrados.

La diferencia es que algo sobre Biebz es #tt practicamente a diario, y una empresa/marca es #tt con muy poca frecuencia.

Ahí reside una gran diferencia en nuestro entendimiento de Internet y por lo tanto, entre generaciones.

La primera interacción de la gente de mi edad (y Biebz probablemente) con Internet fue a través del Messenger y el eMule.

Internet funcionaba para poder hablar con amigotes y bajarse cualquier canción de la que te acordases en aquel momento. Internet era una herramienta para pasarlo bien, sin ningún tipo de peso sesudo ni uso práctico más allá de mandar canciones, fotos y hablar.

Una década después, Internet para la gente de mi generación sigue siendo una especie de patio de recreo. Es un sitio donde divertirse, donde experimentar. Es un sitio que te otorga libertad para hacer practicamente todo lo que quieras, un sitio en el que has crecido y que puedes explorar cómo y hasta donde quieras, un sitio sin límites de espacio ni tiempo en el que jugar a ser quien quieras ser, hasta que te aburras y decidas probar otra cosa.

Creo que ese carácter experimental y divertido marca mucha de la música que se hace hoy en día.

Desde el vaporwave hasta Odd Future, pasando por Miley Cyrus o Lil B, hay en común un elemento de experimentación, de no tener ninguna presión por hacer lo que haces y por lo tanto, de libertad, a la vez que un elemento humorístico, que unido a esa libertad, tiene algo de ‘subversivo’.

Por ejemplo:

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Mientras que la gente de los 80 creció con modelos que se han visto reivindicados y amplificados en los tiempos de Internet, los nacidos en los 90 carecemos de esa referencia, de un totem inmortal que guía la música y la moda desde la tumba y habla a través de voces ‘establecidas’.

En cierta forma, esto se parece a lo que dijo Jim-E Stack en una entrevista con The FADER:

it’s kind of up to you to figure your shit out for yourself and not just rely on this kind of societal norm of a life path. But I think that’s a blessing and a curse for ’90s babies —having to figure it out on your own is more stressful. But since college doesn’t guar-antee you shit anymore, you might as well do something you really care about.

La música que escuché mientras crecí está completamente desmitificada: nadie reivindica la música de 50 Cent o de Eminem ni son considerados ‘dioses’; apenas son considerados músicos ‘serios’ según el criterio de alguien con una ‘revista digital’. Ni siquiera The Strokes, The Libertines o Kings of Leon han conseguido convertirse en ‘mitos’.

Esa ausencia de modelos nos permite hacer lo que queramos, y en esa experimentación casi infantil está el progreso.

STEVE MCQUEEN: you express yourself in a way that’s beautiful. You can sing from the heart and have it connect and translate, which is a huge thing for an artist to be able to do. So my first question is: How do you do that? How do you communicate in that way?

KANYE WEST: I just close my eyes and act like I’m a 3-year-old. [laughs] I try to get as close to a childlike level as possible because we were all artists back then. So you just close your eyes and think back to when you were as young as you can remember and had the least barriers to your creativity.

Parte de esa nueva experimentación es el (re?)surgir de las mixtapes. PORTALS escribía recientemente sobre el tema, mencionando como han surgido un montón de cantantes (Kelela, Tinashe, Tink o SZA, estas últimas tres nacidas en los 90) a través de las mixtapes, y qué diferenciaba una mixtape de un disco normal.

Whereas the release of a full-length LP seems like serious business, a “big deal” work hoisted on the world with Herculean effort, by contrast the release of a mixtape suggests swift effortlessness.

Mixtapes are presented as more casual products.

A eso le suma que la mayoría de las mixtapes son gratis y su propósito no es vender sino publicitar. Las mixtapes en sí no tienen un ánimo directamente comercial, “calling your product a mixtape shifts expectations away from albums sales toward other criteria for success. It’s not a big deal, it’s just a mixtape”.

Se puede percibir en ese modelo la relajación, la libertad (económica) que permite regalar un disco, sin ninguna presión, de aquellos que sacan mixtapes. Aguén, esa libertad tiene algo de experimental, como dice un pavo de Pitchfork (ya, lo siento, pero aquí tiene razón):

one way of using mixtapes is to just throw shit at the wall and see what sticks

El 2013 ha estado plagado de mixtapes, muchas de ellas creadas por artistas nacidos en los 90, desde SZA a Yung Lean, pasando por Chance The Rapper y Justin Bieber (correcto, considero Journals una mixtape), por lo que creo que se puede considerar este formato como una forma de producir y distribuir música característica de nuestra década.

Pero aparte de toda la experimentación ligada a las mixtapes, también implican algo de autonomía e independencia. Tinashe, que sacó Black Water en 2013, dice al respecto:

I either made the beats myself, found people I knew through social media or literally crowd-sourced production. I recorded it myself, I mixed it myself (…) it’s incredibly, incredibly advantageous.

(…) I wasn’t limited by waiting for someone to do something for me. It’s just so easy to go on YouTube and learn to do anything. Why not know how to produce, why not know how to mix, why not know how to record when it’s so simple to do it yourself?

Lo que diferencian estas frases de cualquier artista #indie (según la definición de los 80/90) es que Tinashe es una cantante de pop.

Porque uno de los mayores logros de esa libertad y experimentación es haber conseguido emborronar las líneas entre géneros, entre ‘mainstream’ y ‘underground’.

(el día que desapareció la línea entre ‘mainstream’ y ‘underground’)

Por ejemplo, Biebz es la estrella de pop más grande del planeta. Es más famoso que Jesucristo y Los Beatles juntos. Técnicamente, no hay nadie más  mainstream que Justin Bieber.

No obstante, Biebz surgió de un vídeo de YouTube, igual que Arctic Monkeys surgieron de una canción de MySpace.

Biebz es de lejos el artista #indie más exitoso de la historia, ya que sus primeras canciones salieron de forma independiente y gratuita a través de Internet, al igual que Arctic Monkeys. Y al igual que Arctic Monkeys, al fichar por una discográfica, su estilo musical se conservó intacto, y la mayor diferencia fue que tuvo mejores productores, publicidad y exposición.

Como parte del siglo XXI, Biebz también creció sin ídolos ni modelos, sin Kurt Cobains ni Morriseys ni totems que marcan el camino. Eso le ha permitido salirse de él para hacer canciones con Chance The Rapper, alguien cuya mixtape se llama “Acid Rap” y cuyas canciones se caracterizan por… tener un elemento de humor y experimentación.

Se volvió a ‘salir’ de su personaje para grabar (o al menos chotear en el estudio) con Tyler, The Creator, alguien famoso por rapear sobre violar embarazadas y hacer vídeos coloridos.

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Para la generación del s. XXI la música y todo lo que la rodea esta ligado a la diversión, a la libertad que proporciona internet y consecuentemente, a la experimentación.

Las diferencias que existían en el antiguo sistema musical de “discográficas-unidades físicas-ventas”, como el ‘mainstream’ y el ‘undergound’, lo géneros como territorios vallados o ‘la escena’, están desapareciendo en la nueva generación.

Internet en el siglo XXI ha matado ‘la escena’.

SPF420 organiza conciertos mensualmente con gente que actúa desde distintos lugares del mundo. Son retransmitidos por internet a todo el mundo y tanto público como artistas, nunca están en el mismo sitio geográfico.

Las ciber-discográficas (o “netlabels” como se supone que se llaman) ya no tienen que fichar grupos de su vecindario ni tienen un carácter local, sino que son pequeñas multinacionales que distribuyen música de todo el mundo para todo el mundo.

Por ejemplo: AMDISCS.

AMDISCS es una discográfica que nació en la República Checa y que hace poco se mudó a Londres. Ninguno de sus artistas son checos, sino de sitios tan jodido diversos como Nueva Zelanda, Gales, México, EEUU o Melilla

Aun así, todos sus lanzamientos tienen una estética y estilo musical común. Organizan sus propios conciertos, son retransmitidos por Internet (muchas veces a través de SPF420) y tienen seguidores por todo el mundo.

AMDISCS técnicamente son una ‘escena’, una agrupación de artistas con estilos parecidos que tocan en el mismo sitio. La diferencia es que no tienen ningún límite geográfico.

Ya no existe ‘la escena’ como algo local, como una agrupación de músicos nativos. La escena se ha convertido en una unión de individuos desperdigados por todo el mundo que tienen algo en común. Ya no es necesario estar físicamente en la misma ciudad, no existe la proximidad geográfica.

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Otro ejemplo sería WEDIDIT, un colectivo creado por músicos nacidos en 1991 y cuyos componentes no son necesariamente nativos de LA, sino de sitios tan distintos como Canadá o Portugal. También tienen un estilo y una estética común, organizan sus conciertos y podrían ser en cierta forma una ‘escena’, con la única diferencia de que sus miembros y seguidores viven en continentes distintos.

Para la juventud del siglo XXI, la música tiene un carácter global y experimental. Desde que empezamos a escuchar música, nunca hemos estado limitados por la geografía, por la radio o por las grandes discográficas. Con 14 años descubría grupos que apenas se acababan de formar a 1000km de mi casa gracias al Ares, simplemente porque internet me proporcionaba un acceso inmediato.

Nuestra educación musical ha carecido completamente de fronteras: hemos tenido todo disponible de forma gratuita e instantánea.

Yo no estoy acostumbrado a escuchar la radio, ni a comprar revistas musicales, ni a leer críticas de discos en periódicos. Descubrí la mayoría de los grupos en Google o tecleando palabras en el eMule. Para mi, la música nunca ha tenido límites más allá de los que me he auto-impuesto estúpidamente en algunas ocasiones.

A la hora de escuchar o descubrir música, nunca he estado limitado por la ciudad donde crecí ni por el gusto del locutor de los 40 o del editor de Rockdeluxe (o la revista que sea que se compre en España).

Me cuesta marcar la diferencia entre la música ‘nacional’ de la ‘extranjera’ cuando me resulta más fácil y rápido escuchar dancehall jamaicano en mi ordenador que ahorrar y pagar el concierto de un grupo local.

Me resulta imposible ‘pertenecer’ a ningún tipo de movimiento ni escena cuando tengo una tecnología al alcance de la mano que me permite escuchar electrónica kuwaiti con la misma o mayor facilidad que las canciones del top 40 de la radio.

Para mi la música está intrínsicamente relacionada al ordenador, un objeto en el que he pasado más tiempo jugando que usando Word.

Pero mientras para la generación del s. XXI internet proporciona libertad, diversión y experimentación, para la generación anterior, internet es una extensión del mundo físico.

the unique and proper area of competence of each art coincides with all that is unique in the nature of its medium.

Clement Greenberg definiendo ‘medium specificity’

Es decir, para ellos Internet es un sitio donde crear una revista digital, donde promocionar y vender marcas o discos, donde retransmitir información. Se imparten cursos académicos para aprender a usar las redes sociales, se escriben reseñas de discos como se escribían en el papel y se buscan oportunidades económicas.

Internet no es tanto una diversión como un sitio de trabajo, como una forma de conseguir dinero. Muchas páginas musicales incluyen publicidad voluntariamente, probablemente bajo algún pretexto legítimo como pagar… los 6 euros que cuesta el dominio. La publicidad en las páginas web culturales es en mi ridícula opinión una cagada tremenda e implica una idea viejuna de usar internet.

(Si alguien quiere leer un güen texto sobre la influencia de la publicidad en Pitchfork y el #indie, aquí)

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Al poner publicidad en tu página, automáticamente, el número de visitas que recibas adquiere valor. Ganas dinero por cada visitante que penetre a tu página y es casi inevitable que todas estas páginas acaben desechando contenido original por mierda que consiga clicks en Facebook, una habilidad por la que gente de tu edad se gasta pasta y tiempo en aprender.

Me encanta usar a PlayGround como ejemplo para estas cosas porque tienen casi un cuarto de millón de fans en Facebook y se definen así:

una ventana abierta al futuro de la música y al resto de los fenómenos culturales conectados a ella (…) Un espacio (…) basado en una idea de periodismo de calidad, profundo y reflexivo, atento al momento, que de este modo pueda servir de lugar de encuentro de ideas, pistas y reflexiones al servicio de una audiencia interesada en seguir el curso de los acontecimientos culturales -y aún más allá: también el espíritu de los tiempos- y sus coordenadas futuras.

Nuestro enfoque editorial persigue siempre reflejar lo más original, fresco, puntero, atrevido y entretenido en todos aquellos géneros de la música con vigencia en el presente, especialmente aquellos que mantienen una conexión íntima y directa con la tecnología y la idea de progreso, sin renunciar en ningún momento a una mirada crítica.

Bien. En esa página tan cojonuda, moderna, crítica y reflexiva, las noticias más leídas son: 13 fotos de bodas rusas, “las mejores imágenes de animales que parecen comida”, “10 cosas que molaría INFINITO tener en casa”, fotos de personas famosas disfrazadas de estrellas Disney, “5 recomendaciones artísticas que te van a enamorar” y ya en el sexto puesto, la primera noticia que no tiene forma de lista, sobre una campaña #viral de pedofilia.

Puntos bonus por ver como describen a su público en la página de publicidad, que incluye la hilarante frase: “un público joven (18-40 años)”.

Existe una gran incomprensión entre esta generación de lo significa internet y, como dice Clement Greenberg, de lo que hace único a este medio.

De ahí que existan ‘páginas’ como Pitchfork o JotDown que inevitablemente sienten la necesidad de publicarse periódicamente en formato físico, probando que pertenecen al siglo XX y no al XXI.

En su eslogan pone “contemporary culture” 😦

De ahí que festivales entiendan por ‘ecléctico‘ combinar a Caetano Velhoso con Bon Iver, o que se siga pagando dinero por ir a ver a #totems de los 80 y 90, o que sacar remakes de películas ochenteras sea rentable.

Esa generación se ha auto-impuesto una serie de ídolos y tradiciones que respetar. Han mitificado sus propias infancias hasta tal extremo que les resulta muy difícil avanzar, atrapados en un bucle de revivals, remakes y nostalgia.

Usan internet para intentar expandir y reafirmar las limitaciones con las que crecieron, promoviendo valores caducos como ‘escena’, ‘autenticidad’, ‘indie’, ‘underground’, ‘mainstream’, ‘comercial’ y ‘género’.

Su educación musical se desarrolló en una época con limitaciones geográficas e industriales (aka discográficas y radios) e inevitablemente, y supongo que sin querer, muchos de ellos reproducen esas limitaciones a través de su ‘criterio’ y sus reseñas de miles de palabras, todo mientras añoran esa época que intentan reproducir e idealizar para su propio disfrute.

La generación del s. XXI es una generación “sin futuro”, sin ídolos, cuyos músicos contemporáneos han surgido siendo permanentemente desmitificados por puntuaciones de Pitchfork, twits personales, fotos de instagram y producciones caseras.

Espero que esa ausencia de ‘dioses’, ‘ídolos’ y ‘totems’, nos libre de la lacra de la nostalgia, para que en el 2024 no estemos organizando festivales con Blink 182 y The Libertines como cabezas de cartel.

Si eso acaba pasando, hemos fracasado estrepitosamente.

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8 comentarios en “INTERNET: MÚSICA DEL SIGLO XXI Y BRECHA GENERACIONAL

  1. Lo mismo que los otros comentarios: Sí en muchas cosas, no en muchas otras. Cuando tengas 30 hablarás en pasado de cuando “Internet era aquel lugar de experimentación y diversión” y, curiosamente, chavales 10 años más jóvenes que tú te considerarán ‘antiguo’. Pero es normal y sano que opines lo que opinas, así que respect!. Ah y tengo 33 y me gustan Chance The Rapper y Tyler The Creator, Beyoncé y Rihanna, estoy pensándome si Miley Cyrus, el indie me aburre….

  2. Lo mismo que los comments anteriores. Sí en muchas cosas, no en muchas otras. Cuando tengas 30 hablarás de cuando Internet era ese espacio de libertad y diversión que te parecerá que se ha perdido y extrañanamente, los chavales de 20 te mirarán pensando ‘menudo carroza’. Pero vamos, que es sano y natural que pienses lo que piensas! Y para autoconsolarme, tengo 30 y me gustan Chance The Rapper, Tyler, Beyoncé, Rihanna y me estoy pensando si Miley Cyrus. Venga, saludos, vuestro blog es genial /// [No sé si se ha perdido el comment o tenéis moderación]

  3. No hay un cambio de consciencia, sólo de acceso y de broadcast. La experimentación siempre ha existido y la construcción de comunidades también. Que la tecnología ha globalizado, si. Que provee cierta teletransportación de la persona, si. Pero esto no es revolucionario, ni una brecha generacional. Quizás la perdida de una construcción mitológica es un resultado natural de una sociedad post moderna. Un elemento muy estadounidense donde la comoditación de la cultura es un hecho. La percepción del tiempo se acelera, y dada la cantidad de información a procesar, es más difícil que algo cale. La democratización favorece la elección de una experiencia individualista y customizada, pero a su vez desaparece como aparece. Donde cualquier tipo de experiencia pierde su valor más rapidamente.

    Lo único que quizás cambia es que la gente tiende a vivir el momento, el presente y no vive tanto en el pasado y futuro, porque no hay tiempo. Pero esto no es algo único de este momento, sino del contexto que vive un joven en el proceso de la vida. Este hecho no ha cambiado. Creo que es un momento quanti de nuestra sociedad, pero no una mejora quali.

    La brecha es una ilusión diseñada por adultos, porque son los adultos que han creado esta vida para los jovenes, muchas veces para el beneficio de los mismos adultos. Una forma de capitalizar ese momento de rebeldía como una nueva oportunidad de negocio. No quiero incurrir en un TL;DR pero la brecha no existe, es la misma brecha que ha existido a través de la historia de la humanidad.

  4. El que ha escrito este artículo no está muy metido en la música. Dice que la generación que nació en los 90 creció con internet y sin limitaciones geográficas, FALSO. Los que han nacido en el 95, igualmente que los que han nacido en el 55, siguen siendo víctimas del etnocentrismo cultural, de la música popular occidental. Tanto en internet, como en los medios físicos de toda la vida, solamente se ha promocionado la música popular occidental, como el pop, rock, techno, hip hop, post punk, reggae, ska o el mentado dancehall (la música jamaicana nace de la influencia que llegaba por la radio estadounidense), jazz etc etc etc. Nadie se interesa por el Mahagita de Myanmar, por el Luk Thung de la frontera de entre Laos y Tailandia, por el Mugham azerí, por el Pinpeat camboyano, por el Throat Singing mongol,el joropo venezolano por el gamelan indonesio,, por la música propagandística norcoreana, por el Sanjo coreano, por la música tradicional ucraniana o kazaja etc etc etc etc

    Es verdad que en internet puedes acceder a casi todo si te interesa, el problema es que NADIE tiene interés en cosas más allá de lo que la dictadura occidental ha estipulado. Los ídolos siguen siendo los mismos, solo cambia la generación. Llevo obsesionado con la música, escuchando discos como un drogadicto, dentro de comunidades musicales online, leyendo crítias y escribiendo críticas, discutiendo en foros sobre música, y JAMÁS nadie me ha sorprendido con un gusto musical diferente y personal.

    Por lo tanto, no estoy de acuerdo con el que ha escrito el artículo, varían los medios, la distribución, sí, pero el gusto musical sigue siendo perezoso, obvio, esperable, nada ecléctico y vulgar.

  5. Frein, eres un crack, das donde más duele, ya basta de especialitos, uno ya tiene sus años y se cansa de leer/escuchar a cada generación con las mismas tontadas que sólamente se curan con la edad.

    No ha cambiado sustancialmente nada, tal vez que se reproduce más toda esta redundancia del patrón occidental filtrado por otros medios, que no tiene nada de malo ni de bueno en sí mismo, pero si lo de ahora es alabar a cosas como Perfect Pussey, Jai Paul o FKA Twigs, pues mira, no, lo cierto es que no ha cambiado nada en esencia.

    El mayor cambio del patrón tal vez vino dado por la música electrónica de finales de los 80 primero de los 90, pero se convirtió en un paradigma en sí mismo que también se agotó.

    Y el famoso artículo de TinyMixTape al respecto de la Retromania está muy bien y es difícil no estar de acuerdo con lo haya valorado, pero deja de lado lo esencial: el que esta cultura sigue devorándose a sí misma.

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