EN DEFENSA DEL LUJO

Ahora que tenemos el timeline saturado de artículos-sanguijuela sobre “TRAP” nos parece increíble pensar que en algún momento existió otra cosa, o mejor aún, que dentro de poco desaparecerá.

En plena cresta de la ola es un poco extraño empezar a pensar en el fin pero así somos en YV y sobre eso queremos hablaros:

Dentro de poco ‘El Trap’ se olvidará como un mal sueño. Aquellos adolescentes que ahora mismo están aprehendiendo el mundo en el que se mueven inevitablemente crecerán hasta examinarlo, criticarlo y finalmente, rechazarlo. Es un poco lo que siento que le pasó a mucha gente de mi generación: en tu Alta Adolescencia empiezas a catar qué es el indie y el reggaetón, hacia la Baja Adolescencia empiezas encontrarle puntos flacos y sobre la edad en la que te haces adulto descubres que las cosas podrían ser mejor.

tumblr_nnfipjXNH51qk3as3o1_1280

Es inevitable que la próxima generación rechace ‘El Trap’ y todo lo que representa. Como la peña que abrazó el indie y pensaba que el rap ‘no era música’ (o si sois más mayores seguro que conocéis equivalencias parecidas), tarde o temprano la identidad del futuro se construirá en oposición a lo existente: la electrónica gélida, violenta y política de hoy es un rechazo al indie calentito, analógico, vintage y conservador de hace una década.

Así que cuando nuestros adolescentes alcancen posiciones lo suficientemente influyentes sobre el mercado de comodidades culturales, se les empezará a hacer caso y empezarán a moldear su entorno con el resquicio de poder que se labren. Y es probable que usen ese hueco para rechazar ‘El Trap’ y sus excesos.

tumblr_osbxx7EQsW1qaw36xo1_540

Quizá, cansados de autotune, electrónica y vainas digitales, lo que les fascine sea un retorno primitivista, analógico y vintage a un mundo pre-Internet que nunca conocieron ni conocerán. En el peor de los casos temo una especie de neo-hippismo para la segunda mitad de los 2020s.

Así que aquí es donde entra mi llamado de emergencia para los próximos Young Vibez: rechazad todo lo que queráis pero por favor, no rechacéis el lujo.

Ya existe un rechazo al lujo entre la generación anterior a la burbuja del Trap: en su artículo sobre C. Tangana, Victor Lenore le lanzaba una puya por “hacer publicidad gratuita a la marca pija Lacoste”. Otro periodista de esa misma generación (y como la mayoría, partidarios de paleo-izquierda o ‘folk politics’), hablaba con nostalgia romántica sobre sus deportivas J’Hayber, que le parecían un orgulloso símbolo de clase; en Twitter, otro de su quinta, el rapero Nega, contaba como prefería sus J’Hayber sobre unas Nikes por el mismo motivo: el lujo es para opresores o vendidos.

Temo que la generación que rechace ‘El Trap’ haga mancuerna con ese discurso y se obsesione con un retorno a ‘una vida más simple’ o algún tipo de delirio autosuficiente de querer vivir sin necesidad de participar en las dinámicas de la compleja economía contemporánea.

Exigir el lujo es un imperativo político, no solo un capricho estético.

tumblr_osibkxmW1U1to2m3po1_1280

Muchas de las cosas que hoy en día damos por hecho fueron en algún momento un increíble lujo. Desde el agua corriente a los cuartos de baño pasando por la sal, la colonia o la libertad fueron durante milenios lujos exclusivos de una minoría.

Por lo tanto, la exigencia del lujo no significa una obediencia ciega al consumismo. El mismo Nega escribía un artículo de auténtica vergüenza ajena en el periódico de derechas ‘El Español’ en el que citaba una escena con Adrien Brody en la que llevaba un collar de perro al cuello y cuando sus amigos se reían de él, contestaba “vosotros también lleváis un collar pero el vuestro es invisible”. Adrien Brody era un rebelde mientras que sus colegas que seguían las modas eran unas ovejas del sistema o algo del estilo. Para darle glamour a su argumentación de escolar de 14 años, Nega atribuía el discurso de Adrien Brody al filósofo alemán T.W. Adorno, haciendo una lectura de la Escuela de Frankfurt digna de un estudiante de primero de comunicación audiovisual de una universidad privada.

Dentro de esa paleo-izquierda que forman Lenore, Nega, Maestre (y muchos más), el consumismo equivale a ser una marioneta del sistema. Tío no te enteras que ellos solo quieren que compres mierdas tío y tu lo haces. Es esa misma peña que está fascinada por aquella cita de mierda del Club de la Lucha sobre comprar cosas que no necesitas y no se qué mierdas más.

Pero la realidad es más compleja: el consumismo no equivale a una feliz aceptación del sistema capitalista sino que, como ilustra Adorno con su ejemplo de la dependienta que va al cine, a menudo es una forma de expresar descontento: la dependienta no va al cine pensando que lo que ocurre en la película le va a pasar a ella, sino porque sólo en el cine puede reconocer que a ella nunca le pasarán esas cosas.

Por proponer otro ejemplo cinematográfico, hay una escena de “La Noire de…” (Sembene Ousmane, 1966) que creo que ilustra mi punto. La película trata sobre Diouana, una mujer senegalesa que es contratada por un matrimonio francés para hacer de criada en su casa de Antibes, en la Costa Azul. Al llegar a la casa se ve confinada a la cocina y sus amos no le permiten salir a la calle. Cuando la esposa ve que Diouana limpia vistiendo un vestido y joyas, inmediatamente le dice que se lo quite y le da un delantal: “no te olvides de que eres una criada” le riñe.

Que un montón de “ninis”, como los describía La Vanguardia, exijan marcas de lujo no es un acto de sumisión sino de rebeldía. Por haber nacido pobre no tienes que estar encantado con tus zapatillas de mierda, sino que debes exigir unas puñeteras Yeezys de $1000 si te apetece: la exigencia del lujo es una exigencia de abundancia, es una negación de la economía basada en la escasez y simboliza un imaginario de riqueza accesible a todos.

Esto se traduce en que, con gustos caros, el trabajador medio necesitará un salario más alto, (para poder comprar) y condiciones mejores (para tener el tiempo para disfrutar). La fascinación por el lujo puede ser otro motivo más para lanzar un nuevo sistema de organización sindical: el repartidor de Deliveroo no quiere unas putas J’Hayber para el fin de los días, sino un vestuario como el de Yung Beef en sus desfiles de París; y eso solo lo conseguirá con más dinero y más tiempo libre.

6_20160707We5VF6

Si la mano de obra se encarece (gracias a mayores exigencias salariales y materiales), la automatización de los empleos comenzará a ser más rentable: la politización del lujo será el primer paso para crear un estado de opinión en el que la abundancia sea una exigencia, en el que los políticos vean como plausible un futuro en el que los medios de producción estén automatizados, sean propiedad del Estado y sus productos, comunales.

Por eso le pido a la siguiente generación que herede el Tentaciones y las revistas de clickbait que en su saludable saqueo y destrucción del ‘Trap’ solo salven una cosa: el amor por el lujo.

Porque exigiendo lujo se podrá trascender la propiedad privada.

***

“You get these music videos the kids love, where it’s completely outlandish, luxury everywhere. The story of capitalism is that if you work hard and play by the rules you can get this, which is obviously bullshit. But if you say, well look, if you want this, what you need to do is seize the means of production. We need to get automation and make it subordinate to human needs, not the profit motive. It’s about seizing the bakery rather than stealing the bread.”

Aaron Bastani – Fully Automated Luxury Communism

Anuncios

Un comentario en “EN DEFENSA DEL LUJO

  1. a ver si el problema de que los sueldos sean bajos ahora es porque no nos queremos comprar unos calzoncillos ck con suficiente fuerza

    madre mia vaya empanada mental llevas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s